domingo, 1 de febrero de 2026

Sendero las canteras de Mármol, Macael

 

Sendero las canteras de Mármol, Macael


El Sendero del Mármol se adentra en el corazón de las canteras de donde se extrae el tan preciado mármol de Macael. A lo largo del recorrido podemos ver como se ha transformado el paisaje debido a la intensa explotación y su contraste con las zonas no explotadas de los alrededores. Desde los dos miradores que podemos encontrar en el recorrido se disfruta de excelentes vistas del Valle del Almanzora y de las canteras. 
Este sendero, discurre en buena parte, paralelo al circuito del Rally “Subida del Mármol”, mítica prueba que se lleva celebrando desde los años 50. Está señalizado y homologado por la Federación Andaluza de Montañismo.
El panel de inicio de sendero lo encontramos saliendo por la parte más alta del pueblo, tomando la antigua carretera AL-840 que unía Macael con la capital de provincia, ya en las afueras del pueblo, en la primera curva que gira a la izquierda.
Comienza el itinerario a la derecha de la carretera, ascendiendo por una pendiente fuerte pero corta. Proseguimos por un terreno rocoso en el que se ven marcas del paso de los carros, continuando hasta encontrar una curva asfaltada que bordeamos por la derecha sin pisarla para seguir hasta una yesera antigua que queda a nuestra derecha.

Las yeseras de Macael, hacen referencia a las antiguas construcciones y zonas de extracción de yeso situadas en el término municipal de Macael, Almería. Aunque este municipio es mundialmente famoso por su mármol blanco, el yeso también formó parte de la actividad minera e industrial histórica de la zona.

Continuamos el sendero sin dejar de ver la carretera hasta llegar a los antiguos comedores. Seguimos paralelos a la carretera unos 500 metros para llegar al Mirador de Cosentino. 

Paralelos también a la carretera continuamos por el sendero hasta otro mirador, el de las Canteras, donde finalizamos.

Código: SL-A-170
Tipo de sendero: Lineal 
Punto de inicio: Macael
Punto final: Mirador de las Canteras
Distancia total (en metros): 4.600 m.
Desnivel acumulado de ascenso: 352 m.

El Sendero es lineal pero nosotros tomamos una variante. Esta variante al pasar por una propiedad privada y extracción de mármol no es accesible para todo el mundo. Siendo que se puede acceder desde otra variante sin entrar en la extracción de mármol.


domingo, 11 de enero de 2026

Piedra Labrá y Iglesia Chercos Viejo desde Chercos.

 Senderismo en Chercos, Sendero la Indala.

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/piedra-labra-y-iglesia-chercos-viejo-desde-chercos-246732741

Chercos Viejo
Chercos, cuyo nombre deriva del vocablo mozárabe Yerku, que significa «La Encina», aplicado al lugar, por el encinar que hubo en su entorno. Sus orígenes se remontan a la Edad Media, cuando sabemos que esta localidad estaba poblada por los moriscos. Situado en la Sierra de los Filabres. Un pueblo cuyas casas, enganchadas sobre una ladera casi vertical ofrece un espectáculo de equilibrio de lo más pintoresco y sobrio.

Destaca su Iglesia Parroquial construida a mediados del siglo XVI, con el nombre de Santa María y su Patrón San Lorenzo, Santo que preside en la actualidad. Posee una Alcazaba o fortaleza residual que se supone del siglo XVI, de la cual solo puede apreciarse parte aljibe que abastecía de agua a los pobladores de la fortaleza. Bajo Chercos Viejo discurre una galería que conduce a la mina de una fuente también dicha época.

Destacan también las Eras del Calvario y sus caminos de acceso al pueblo por su peculiaridad de estar empedradas. Estas eras, en las que se trillaban las mieses recolectadas en su término, son verdaderas obras de arte enlosadas con piedras del lugar. Estas milenarias construcciones, ya en desuso por la evolución de los tiempos, en la actualidad han pasado a ser «miradores» desde los cuales se domina todo el término municipal, ofreciendo un paisaje sin igual. Su panorámica envuelve prácticamente la totalidad de edificaciones, sus vegas y zona minera. De época romana, se supone el pequeño puente, a tan solo unos metros del pueblo, identificándose una vía romana de segundo orden. Es el lugar soñado por los amantes de la paz, la tranquilidad y el sosiego, acogedor y singular.
LA PIEDRA LABRÁ:

Junto a la carretera que une Chercos Viejo y Chercos Nuevo se encuentra "La Piedra Labrá" o "Piedra de los Moros", primer vestigio humano en la historia de Chercos Viejo. El grabado representa escenas de la vida cotidiana y en su conjunto podría utilizarse como ara o altar para el culto al aire libre. Data del segundo milenio A.C.

Situada en el camino que une a los dos pueblos, Checos Viejo (pueblo antiguo construido a cal y canto, anclado en el tiempo) y Chercos Nuevo (pueblo moderno, pozo del progreso).

Se trata de unas rocas encalladas en la tierra en las que aparecen grabados rupestres de gran interés cultural, las representaciones más comunes, de tipo esquemático, son indaliformes, guerreros armados, jinetes, carros o tectrices, ganado doméstico y salvaje, estrellas, herraduras y otros objetos. La destacada distribución en el espacio y su enclave promitente en el paisaje induce a pensar en su utilización como altar.
Recientemente ha sido descubierta en la piedra la imagen de la Índala, es un indalo en forma de gestación invocando la energía del cosmos representado por una estrella de 6 puntas. El Indalo ha sido considerado tradicionalmente un símbolo de fertilidad para la tierra y para sus gentes.

ALCAZABA DE CHERCOS:
La fortaleza de Chercos Viejo se enmarca dentro del sistema defensivo andalusí, con una función clave en la vigilancia y control del Alto Valle del Almanzora. Su construcción, que se extiende entre los siglos X y XIII, responde al modelo de *hisn*, una fortificación islámica que, junto con su alquería, aseguraba la protección y subsistencia de la población local.

La comarca contaba con otras fortalezas importantes en Tíjola (siglos IX-X) y Purchena, mientras que en los valles de montaña, los asentamientos fortificados eran más pequeños pero compartían características similares, como se observa en Bacares, Sierro y Velefique. La alquería de Chercos Viejo se agrupaba en torno a su *hisn*, una fortaleza situada en la cima del cerro, que dominaba visualmente todo el valle y protegía los cultivos y la red de riego establecida en torno al río Chercos.

La fortaleza jugó un papel esencial en la defensa de la población musulmana contra incursiones cristianas, especialmente durante los conflictos entre los reinos taifas, almohades y nazaríes. En caso de ataque, los habitantes se refugiaban en el interior del castillo, trasladando provisiones y bienes de valor. El conjunto contaba con un aljibe que garantizaba el suministro de agua, una muralla perimetral reforzada y un torreón principal que servía de punto de vigilancia.

Tras la conquista cristiana del Reino de Granada en 1492, la fortaleza perdió su valor estratégico y fue progresivamente abandonada. En la actualidad, solo quedan algunos vestigios de su muralla, un torreón macizo y los restos de su aljibe. Su disposición y características arquitectónicas permiten identificar su origen bereber con influencias almohades y nazaríes, reflejando las distintas etapas de su historia.
Descripción

La alcazaba de Chercos Viejo es una fortificación típica de los asentamientos islámicos serranos o de alquería, caracterizada por una muralla perimetral simple de forma oval, reforzada con varias torres rectangulares que protegían los accesos principales.

El conjunto cuenta con dos círculos perimetrales defensivos formados por los restos de dos murallas de piedra, separados por un pasillo que dificultaba el acceso enemigo. Estas murallas están construidas con losas calcáreas sin argamasa, apoyadas directamente sobre la roca sin cimentación, siguiendo técnicas constructivas bereberes. En el recinto interior destaca una torre cuadrada que domina el valle y servía como punto de observación y defensa.

El Torreón principal, de base cuadrangular, se encuentra en la parte más alta del conjunto. Su estructura maciza, rellena de piedras y tierra, refuerza su resistencia y permite el acceso desde el adarve. Desde este punto estratégico se podía controlar la entrada al valle, la sierra de los Filabres y el curso alto del río Chercos.

En el recinto oval de la fortaleza se han identificado varias torres rectangulares de desigual tamaño, con una disposición adaptada a la topografía del terreno. La entrada principal estaba protegida por una puerta en recodo y un antemuro que obligaba a los atacantes a franquear un pasillo previo antes de alcanzar el interior, un sistema característico de la arquitectura militar andalusí.

El aljibe, situado en el recinto superior, cuenta con una bóveda de medio punto construida en tapial hormigonado, técnica empleada en el siglo X. Este depósito de agua era esencial para la autosuficiencia de la fortaleza en caso de asedio.

Los restos arquitectónicos conservados incluyen elementos propios de la cultura bereber, como los orificios triangulares en los muros de 10 cm de lado para la evacuación del agua de lluvia y la humedad. Estas estructuras, junto con el uso del tapial grueso y los refuerzos defensivos de inspiración almohade y nazarí, confirman el carácter islámico del castillo.

YACIMIENTO ARQUEOLOGICO "EL CERRILLO".

Se encuentra localizado en un cerro de la margen izquierda del Río Chercos, en el Valle del Almanzora. Se trata de un fortín de la Edad del Cobre, lógicamente relacionable con algún poblado de las inmediaciones.

BARRIADAS DE CHERCOS
  • El Campillo.
  • Los Cubillas.
  • Los Sorianos y La Fuente del Hierro.
  • La Boquera del Secano.
  • El Cercado.
  • Las Paletas.
  • El Soto.
  • El Tablar, El Tomillar y El Cuarto.


jueves, 1 de enero de 2026

HORSENA

Vista a Horsena, Cantoria.

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/horsena-245567798

El yacimiento musulmán de Horsena

Introducción 

A tan sólo 700 m al Sur en línea recta desde la población de Almanzora se levanta,

sobre la pedanía cantoriana de las Gachasmigas, el llamado “Cerro de los Aljibes”. Dicha elevación forma parte de una pequeña prominencia de tierras enclavadas justo al pie de la desembocadura del Arroyo de Albanchez en el Río Almanzora.


No es casual, como viene siendo habitual en este tipo de enclaves históricos, este emplazamiento. Ya desde el Neolítico los asentamientos humanos que se produjeron en nuestro municipio a lo largo de nuestra historia buscaron el cauce del río como elemento próximo, por los más que evidentes motivos de provisión de agua (tanto para personas como ganado), el abastecimiento necesario para la agricultura, el control de las vías de comunicación entre territorios que coincidían con los cauces o valles de los ríos y ramblas, etc. Con la única excepción, posiblemente, del yacimiento de Piedra Illora (unos 3 kilómetros al Sur del asentamiento de Horsena) todos y cada uno de los grandes asentamientos que hubo en el término municipal de Cantoria se encuentran a ambos márgenes del río Almanzora.

Pero esta importancia geográfica cobraba aún más relevancia en las confluencia entre ramblas y ríos, como hemos visto que es el caso de Horsena (recordemos también el enclave de su asentamiento homónimo musulmán en Cantoria, justo en el encuentro entre la rambla de Torrobra y el río Almanzora). En el caso de Horsena este enclave adquiere si cabe mayor trascendencia estratégica debido al control visual que a su vez ejerce sobre la desembocadura de la rambla de Albox o del Saliente, tan solo a 600 m río abajo.



El yacimiento se extiende a lo largo de toda la loma que se prolonga desde el Cerro de los Aljibes hacia el Este, paralela al cauce del río. El trazado de esta loma es muy irregular en cuanto a la topografía se refiere, con diversas paredes de roca y empinadas laderas bordeándola, aunque sobre ella se pueden apreciar dos áreas de explanada bien diferenciadas y conectadas entre sí por un tramo de montaña encrestado bastante más estrecho.

En la explanada Oeste, de menores dimensiones (unos 1.400 m² aprox.), es donde encontramos los dos aljibes que dan nombre a la cima. La explanada Este, de mayores dimensiones (alrededor de 2.800 m²), es la que aparenta haber tenido mayor actividad en forma de labores de aterrazamiento manuales, restos de muros de defensa, un pozo y una mayor densidad de restos cerámicos.

En cuanto a las labores defensivas del asentamiento la propia topografía parece desempeñar enteramente esta función, a excepción de algunos tramos de mampostería del muro que aún se conservan al Sur de la explanada oriental y que parecen proteger ese tramo de ladera más accesible. De igual modo en la ladera Sur que une ambas explanadas se hallan más restos de muro, de trazado cóncavo y adaptado a la topografía, que bien pudieran proteger o controlar un posible acceso a la loma, al ser una de las zonas de más fácil accesibilidad para caballería, ganado o mercancías.

Contexto Histórico

Bien es conocida, para los amantes la historia o la arqueología local cantoriana, la presencia de asentamientos humanos en las inmediaciones de Almanzora desde muy temprana edad. Varios son, por ejemplo, los hallazgos y estudios realizados por Luis Siret a principios del sigo XX en yacimientos como el del Alto de la Copa o la Loma de Almanzora, del Neolítico Final (4.000 – 3.400 a.C. aproximadamente y recogidos todos ellos en su publicación “Cuadernos de Campo” ). Dichos hallazgos, hoy día expuestos en su mayoría en el Museo de Almería, evidencian el paso de las distintas culturas que poblaron las inmediaciones de Almanzora anteriores a la ocupación romana.

Y romano es, posiblemente, el origen de este asentamiento de Horsena. Diversas son las hipótesis o artículos que apuntan a esta posibilidad, así como refuerzan esta teoría los abundantes restos de cerámica sigillata (ver imágenes) que se encuentran en las inmediaciones de este asentamiento .También se relató en el II número de esta revista el alzamiento de la colonia de mozárabes que poblaban Horsena contra el Emir de Córdoba, a raíz de la cual denominó a este lugar Al-Mansura (“el lugar de la victoria”).

Debido a la tipología de construcciones con que nos encontramos en Horsena podríamos encuadrarla en lo que algunos investigadores denominan “as-sakhra”, término empleado por numerosos autores árabes para hacer referencia a los centros fortificados de menor envergadura que los Hisn. Suelen referirse a aquellos recintos naturales apenas modificados y casi inaccesibles, denominados comúnmente como “sajras” (o “peña”, en árabe), que contaban con pocos elementos defensivos, una cerca irregular que en muchos casos (como el que nos ocupa) no cierra todo el perímetro y algunos aljibes aprovechando el relieve de la topografía.  

Torre o Molino del Púlpito 

A escasos 600 metros hacia el NE desde el Cerro de los Aljibes nos encontramos con los restos del molino del Púlpito. En un pequeño promontorio de tierra en la margen derecha del Río Almanzora se alzan los restos del que fue el único molino de viento del norte de la provincia de Almería. Sobre esta edificación ya se escribió en anteriores ediciones de esta revista (“Pinceladas de la Historia de Cantoria”, por Pedro Lozano Blesa y “Pinceladas de Almanzora”, de Lázaro López Cazorla) en la cual que se profundizó en la historia y características de este edificio en cuestión.

Cabe resaltar, en lo que a nuestra temática se refiere, el enclave estratégico que también ocupa. Comentábamos anteriormente que el asentamiento de Horsena ejercía dominio visual sobre la desembocadura de las dos principales ramblas que vierten sus aguas a este tramo del río Almanzora: la de Albanchez y la de Albox. Pero es precisamente en este punto, donde se yerguen los restos de este molino que tanto abasteció con su molienda de grano a los obreros del ferrocarril, allá por el siglo XIX, desde donde se goza de mayor control visual de este territorio. Es por ello, quizás, así como por los abundantes restos de cerámicas musulmanas que también pueblan esta atalaya geográfica sobre el río Almanzora, que diversos escritos sugieren la existencia de una torreta vigía musulmana anterior a la construcción del molino.

Los Aljibes 


Ya vimos también en nuestro anterior artículo sobre el Hisn de Cantoria la trascendencia y significación que el pueblo musulmán otorgaba al agua como “fuente de purificación” y “don divino”, valores que trascendían las cualidades naturales que ya de por sí posee este elemento.

Y no fue menor el culto que en Horsena rindieron al agua con la construcción de las dos cisternas que coronan el Cerro de los Aljibes. No en vano, hoy día, son las dos construcciones de aquella época que mejor se conservan y el mayor legado arquitectónico que en este emplazamiento nos legó el pueblo árabe.

Al igual que el depósito principal del aljibe del Hisn cantoriano, y siguiendo el trazado habitual en rectángulo de los aljibes musulmanes de casi todo el valle del Almanzora, las dos naves del aljibe de Horsena se disponen paralelamente compartiendo su lado mayor como muro de medianería y división entre ambas.

También siguiendo el esquema tradicional del aljibe musulmán cierran sus naves sendas bóvedas de cañón en las cuales se practicaron los brocales o aperturas para la extracción del agua, aún hoy día visibles. De igual manera los materiales empleados en su construcción parecen ajustarse a los patrones constructivos de la época:

- Muros de mampostería aglomerados mediante una argamasa de cal grasa (impurificada con arcillas) que conforman dos depósitos de 7,5 x 2,30 metros de base cada uno. Parecen seguir la orientación de los 4 puntos cardinales, de modo que sus lados mayores se alinean hacia el eje E-O, estando los menores en dirección N-S.

En dichos muros también se aprecia el escalón de la zapata corrida para la contención de tierras, que hace que los muros ganen en espesor conforme ganan en profundidad.


Bóvedas de cañón conformadas con lajas de piedra colocadas en posición radial, siguiendo la tradición romana en la construcción de bóvedas y atribuyéndoles de este modo una alta resistencia a la compresión (prueba de ello es su estado de conservación tras más de cuatro siglos de abandono).

En los aljibes del yacimiento de Horsena estas bóvedas están formadas por la proyección horizontal de sendos arcos rebajados o de punto hurtado (la flecha mide 90 cm mientras su semiluz es de 115)

- Colector de lodos: los aljibes de Horsena parecen disponer de este elemento constructivo en uno de sus fondos. La finalidad de este habitáculo es la de filtrar las aguas antes de ser vertidas en las cisternas principales, con la intención de decantarlas y retener el mayor número de piedras pequeñas, arena o vegetación posibles. No en vano, algunos de estos aljibes presentan 1 o 2 metros de altura cuando su profundidad real llega en algunos casos a los 4 o 5 metros.

- Y un posible revestimiento de estuco rojo, común en todos los aljibes de la época y vinculado a la desinfección de las aguas, del cual no se aprecian restos (como sí parece ocurrir con su homónimo de Cantoria)

En cuanto a la capacidad de estos dos aljibes cabe señalar que no nos encontramos ante una tipología de pequeñas dimensiones, ya que entre ambos son actualmente capaces de acumular un volumen que supera los 50.000 m³ (esto sin considerar la capacidad que le restan la gran cantidad de sedimentos que actualmente cubren su base)

Graffitis cristianos en el aljibe de Horsena 

Fue el padre Tapia Garrido, uno de los más notables historiadores de nuestra provincia, quien primero nos habló de unos grabados en aljibes de la sierra de Berja. Posteriormente Manuel Pellicer y Pilar Acosta identificaban y fechaban los encontrados en el aljibe del castillo de Tíjola. Estudios paralelos revelaron la existencia de grabados de este tipo en un gran número de fortalezas a lo largo de toda la provincia, concentrándose la mayor parte de ellos en las paredes de los aljibes musulmanes. Poco se podía decir en un primer momento del origen y la ejecución de estos grabados, pero hoy día gracias a la tecnología de que se dispone sí se pueden extraen varias conclusiones:

- En primer lugar la técnica empleada en estos grabados siempre es la misma: se practicaban mediante la percusión con un objeto contundente (piedra o herramienta de metal) y del desbroce subsiguiente del soporte. No suelen ser del tipo incisos (como lo son los que se practican hoy día, y desgraciadamente, en este tipo de construcciones)

- La tipología de los motivos grabados suele ser variada, sobre todo en zonas como la sierra de Berja, pero no lo es en nuestro caso de Horsena, donde es casi monotemática con el símbolo de herradura (o la letra omega estilizada, según el autor o la interpretación que se le decida atribuir).

Fue Tapia Garrido quien identificó este tipo de grabados con la letra griega, asociándola al crismón cristiano (o representación del monograma de Cristo). Otra teoría, la cual ya sugerimos en nuestro estudio del aljibe del Hisn del Lugar Viejo de Cantoria, y defendida por otros autores como Patrice Cressier, la asocia con el carácter protector que la tradición cristiana ha atribuido desde hace siglos al símbolo de herradura. La supuesta intención de estos grabados cristianos en estas construcciones musulmanas sería la de “purificarlas” ante una más que probable reutilización de estos espacios.

Articulo copiado de este enlace.