miércoles, 18 de diciembre de 2024

Velefique, El, 97º de los 103 pueblos de Almeria.

 Velefique. Por orden alfabético el 97º de los 103 de la provincia de Almería.

https://botasybici.blogspot.com/p/reto-pueblos-de-almeria.html

En mi reto de hacer los 103 pueblos de Almería en bici, hoy Velefique.

En plena solana de la Sierra de los Filabres se encuentra este bello pueblo serrano que se sitúa escalonadamente en la ladera de la sierra, con sus casas siempre blancas dispuestas en cuesta entre las tierras de huertas, de olivos y almendros, y la sierra árida y espectacular.

Historia

Velefique fue tierra de acogida. En el siglo VIII hallaron refugio los beréberes de la reina La Kahima, tan romanizados y cristianizados como los españoles del Sudeste. Desde aquel siglo hasta el XII vivieron en paz unas comunidades de mozárabes. Muchos se fueron con el rey aragonés Alfonso el Batallador a repoblar el valle del Ebro en el 1125-1126.

Cuenta Ibn Hazm que en el último tercio del siglo X, en tiempos de Almanzor, se refugió en Velefique un grupo de jarichíes, secta musulmana perseguida en Córdoba por los rigurosos maliquíes, que había conseguido hacerse con el clero musulmán del califato gracias a la protección que les dispensaron los omeyas cordobeses.

La doctrina jarichí arraiga desde estos momentos entre los musulmanes de Velefique, caso único en la España musulmana. Durante la dominación almohade nació en Velefique Sidi Abu Ishaq Ibrahim ibn al-Havy (1158), uno de los grandes santones musulmanes, al que se le atribuye la construcción de la fortaleza de su pueblo y la de 18 aljibes y 20 mezquitas en los otros pueblos de la sierra.
El padre Tapia comenta en su libro sobre El Estado de Tahal que fue venerado por los musulmanes almerienses como Sufí santo por su piedad y ascetismo. Llegaron a atribuirle muchos milagros. Abrió en Almería un salón de conferencias. Unos alfaquíes almerienses, envidiosos de su popularidad, lo denunciaron al sultán almohade Yusuf al Mustansir como persona peligrosa y éste ordenó que lo enviaran a Marruecos, donde se le trató con todos los honores.

Abu Ishaq murió en 1219. Fue enterrado en Marrakech y sobre su tumba se edificó una mezquita que llamaron de Sidi Ishaq. Han quedado algunas de sus poesías místicas. Descendiente del anterior, se cree que nació en Velefique Abul Barakat Ibn Alhavy AlBalafiqi en 1264. Vivió más de un siglo y fue cadí de Marbella, Estepona, Málaga y Almería.

Febeire quedó como anejo suyo. El primer libro sacramental en el que se asientan bautizos, matrimonios y defunciones se abre en Velefique el 18 de agosto de 1604. El templo parroquial de Velefique se cubre con una armadura de lima rectangular. Su torre se terminó de construir en 1734.


Se conserva una imagen de la Purísima, del taller de Alonso Cano. Entre 1502 y 1568 la población de los pueblos de los Filabres era totalmente morisca, con apenas media docena de cristianos viejos. Cuando en las Navidades de 1568 se rebelaron los moriscos de la Alpujarra, también se levantaron los moriscos de Gérgal y recorrieron los pueblos de los Filabres levantando a sus vecinos.

No obstante, los filabreses prefirieron mantenerse entonces en paz porque se enteraron de que el feroz marqués de los Vélez, Don Luis Fajardo, había organizado un poderoso ejército para reprimir la rebelión. Grupos de moriscos alpujarreños, tras ser derrotados por el marqués de los Vélez, llegaron a la sierra de Filabres y conjuntamente con los moriscos de Gérgal pusieron en rebeldía a los habitantes de aquellos pueblos.

En junio de 1488 los Reyes Católicos realizan la conquista por capitulaciones de la zona oriental del reino de Granada. En ese mes se entregaron las fortalezas de diversos pueblos de los Filabres. Los Reyes Católicos no concedieron señoríos en las tierras o jurisdicciones de Almería, Vera y Purchena. Se desprendieron de los territorios que tenían menos importancia.

Así en 1490 dieron las tierras de los Filabres a diversos señores que habían participado directa o indirectamente en la conquista. Velefique y Senés fue otorgado al conde de Ureña, don Juan Téllez Girón, que vendió Velefique a don Alonso de Cárdenas, conde de la Puebla del Maestre, y Senés a don Enrique Enríquez, que lo agregó a su señorío. El pueblo de Velefique pagaba a su señor unos 5.000 reales correspondientes a las tercias.



Cuando se creó el Obispado de Almería, en 1492, Velefique Febeire fueron vinculados a la iglesia parroquial de Santa María de Bacares. De este modo fueron anejos de Bacares durante el siglo XVI. En enero de 1600 fue erigida la parroquia de Santa María de la Asunción de Velefique y los feligreses tomaron por patrón a San Roque.

Cuando en 1570 se produjo la expulsión de los moriscos de tierras almerienses, de Velefique salieron más de 120, que fueron conducidos junto a los de otros pueblos filabreses a Albacete y a Cuenca. En realidad, la guerra de los moriscos sembró la ruina en todos los pueblos de la sierra. En Velefique se arruinaron 46 casas, los molinos harineros y tan sólo quedaron 14 casas en pie.

Los moriscos quemaron la iglesia de Velefique y la de Bacares. De esa época quedan las ruinas de un pequeño castillejo, como lo llamaba Madoz, que constituye un caso de hábitat fortificado, como lo prueban los restos de las casas y el tamaño del aljibe. Expulsados los moriscos de los pueblos de Filabres, el panorama de soledad y abandono era sobrecogedor en estas tierras almerienses.

Se imponía la repoblación, y Velefique estaba en la relación inicial de los lugares del reino de Granada que debían repoblarse, no así el anejo de Febeire, que desde entonces quedó despoblado. Se conserva felizmente el Libro de Apeo y Población de Velefique, de 1571, y gracias a él hay una buena información sobre los repobladores y la situación del pueblo por estas fechas. Era alcalde Rodrigo de Salas, regidor Sancho Varela y se mencionan dos repobladores, Pedro López y Gregorio de Alpañés.

En 1575, Pedro López, vecino de Cehegín, se comprometió a traer 33 nuevos repobladores a Velefique, que antes de la guerra tenía 75 vecinos. A finales del siglo XVI quedaban en Velefique tan sólo unos 22 pobladores de los 28 que finalmente se instalaron. Lo que no dice el Libro de Apeo es de dónde procedían. De las 28 casas, 15 estaban en condiciones, 10 necesitaban reparación y 3 estaban hundidas.
La iglesia seguía quemada y el señor, Conde de la Puebla, les quitaba los pastos a los pobladores y los arrendaba. Desde finales del siglo XVI hasta el censo de Ensenada en 1752 se observa en Velefique un aumento de población, de viviendas y de producción en la agricultura y los telares de la seda.

Velefique seguía perteneciendo al señorío del Conde de la Puebla a mediados del siglo XVIII y estaban censados unos 363 habitantes, con más de 132 casas y 7 cortijos. Sus habitantes se dedicaban a la agricultura, poniendo en producción 134 fanegas de tierra en regadío y 1.483 fanegas en secano.

La mayoría de ellos volvieron a las prácticas de su antigua religión, que en parte habían olvidado, a pesar del interés de sus padres y abuelos en instruirlos. La rebelión morisca de los Filabres terminó con la expedición de Don Juan de Austria en 1570. En Velefique se apresaron más de 70 moriscos rebeldes. Muchos de ellos, reducidos a esclavitud, se vendieron en pública subasta en Vera, Mojácar y Lorca.
Pero sobre todo es digno de destacar la existencia de 800 morales, base de la industria de la seda que existía en esos momentos en el pueblo. Los rebaños de cabras eran numerosos, aprovechando los pastos de la sierra, que disponía de más de 2.300 has.

En estas fechas de mediados del siglo XVIII Velefique tenía cura propio, que ganaba 301 reales, los diezmos del señor ascendían a 5.023 reales y los de la iglesia a 2.511. En Febeire, a media legua de Velefique, vivía un albañil, un barbero y tres colonos que trabajaban las tierras del presbítero Carlos Torres, vecino de Almería.
La población de Velefique fue creciendo hasta alcanzar 1.000 habitantes a mediados del siglo XIX y unos 1.174 a principios de nuestro siglo. Se mantuvo el nivel demográfico en el censo de 1940, realizado inmediatamente después de la guerra civil, para descender vertiginosamente en el censo de 1981 a menos de 500 habitantes.

En la actualidad la población de Velefique no sobrepasa los 350 habitantes y en su mayoría es gente mayor que no quiere abandonar su pueblo. Como en todos los pueblos de la sierra de Filabres, la emigración se produjo a partir de los años cincuenta de nuestro siglo a la capital de la provincia, a Barcelona y también a otros países europeos, en busca del pan que a veces la propia tierra les niega.

lunes, 16 de diciembre de 2024

Urrácal, El, 96º de los 103 pueblos de Almeria.

Urrácal. Por orden alfabético el 96º de los 103 de la provincia de Almería.

https://botasybici.blogspot.com/p/reto-pueblos-de-almeria.html

En mi reto de hacer los 103 pueblos de Almería en bici, hoy Urrácal.

Pueblo semi oculto al sur de la Sierra de las Estancias, en la comarca del Alto Almanzora que conserva una organización urbaní­stica tí­pica árabe por la forma escalonada de sus calles, retorcidas y empinadas, con casas encaladas y balcones de forja, dando la impresión de un conjunto apiñado y abigarrado en torno a la Iglesia de Santa Marí­a.

Historia.

En 1504 Urrácal recibió el título de villa por su adhesión a la conquista del reino de Granada en la campaña emprendida por los Reyes Católicos, que finalizó en Almería en 1489, y el resto en 1492, con la conquista de Granada. En la campaña contra los moriscos, algunos de los capturados en el cerro de Purchena fueron donados por Don Juan de Austria a los artilleros del ejército real.
Con una organización urbanística original, típica árabe por su asentamiento y buscando de forma escalonada las diversas elevaciones sobre las que se asienta la población. El punto neurálgico del pueblo constituye la plaza de la Constitución, donde se encuentra la iglesia y el edificio antiguo del Ayuntamiento. Se ramifican por las faldas dela montaña las casi 50 calles de la localidad, dando la impresión de un pueblo apiñado y abigarrado.

A pesar de sus retorcidas y empinadas calles, algunas de difícil acceso, el aspecto es original, único, sorprendente y mágico. El blanco de las fachadas, los balcones de forja, la estrechez de las calles, las empinadas cuestas y la majestuosidad de la iglesia nos hacen pensar en un pasado floreciente. Según el Libro de Repartimiento, "... algunas casas, eran 129 en total, tenían parras enla puerta y cobertizos, de los que quedan algunos, así como pasos cubiertos".
Si a principios de siglo la población fue de 938 habitantes, en el año 1952 ya había descendido a 710 hab.; en la actualidad la despoblación es bastante acusada, pasando por los 328 habitantes del año 1991 y aumentando a los 345 de la actualidad. Hay unos 200 edificios dedicados a viviendas unifamiliares y otras 20 a los demás usos, además de algunos cortijos en diseminado y el anejo de Agua Amarga a cinco km. del pueblo, que llegó a tener 200 habitantes, 40 viviendas.

La emigración ha experimentado fluctuaciones a lo largo del siglo; si a principio de los cincuenta no fue significativa, posteriormente se incrementa de forma negativa, principalmente hacia Macael, Olula del Río, Cataluña, Francia y Alemania, estabilizándose la población en los últimos años. Una escuela mixta atiende la enseñanza de los más pequeños, y a partir de segundo ciclo de Primaria asisten a las clases del Colegio de Purchena, utilizando el transaporte escolar.
En su época de esplendor económico, destacaba Urrácal por la cantidad de olivos plantados, los cereales de buena calidad, la fábrica de jabón blando, que aprovechaba los excedentes y turbios de las almazaras, y el "tráfico de lienzos y cáñamos que compran en crudo y blanquean anualmente de 14 a 15 mil varas de dichas telas".


En tiempos más recientes llegó a tener dos imprentas, "La Economía" (comprada en 1925 a Francisco Galera de Tabernas por los hermanos Jiménez) y "La Exactitud" (cuando se separa de la empresa anterior José Jiménez).
Esta última ha estado funcionando con numerosos empleados hasta el año 1985, editando impresos para toda España, así como folletos y libros que todavía se pueden encontrar en muchas bibliotecas de Almería y otras provincias.

Es importante destacar su importancia dentro del período tartésico, en el cual jugó un papel muy destacado, como atestiguan los diversos restos existentes: Punta de flecha, fechada en torno al 4000 a.C., perteneciente al período calcolítico y bronce inicial. Estela tartésica fechada entre 624 y 550 a.C.
La única cruz que se conserva está situada junto al cementerio. Se ocultó durante la guerra civil en un pozo. Actualmente se alumbra con un farol de aceite de los de antaño.
Al llegar el mes de mayo, se adornan con una corona de romero y flores, al que las mujeres añaden una banda blanca que bordan durante el año, según es tradición.

Esta cruz se ubica cerca de la iglesia sobre una antigua casa-molino que construyeron los Zúñigas, que databa del siglo XVI. En 1850 el Duque de Montpensier compra este edificio y en 1877 compra el edificio y parte de las tierras el Conde de París.

Con una organización urbanística original, típica árabe por su asentamiento y buscando de forma escalonada las diversas elevaciones sobre las que se asienta la población.

A pesar de sus retorcidas y empinadas calles, algunas de difícil acceso, el aspecto es original, único, sorprendente y mágico. El blanco de las fachadas, los balcones de forja, la estrechez de las calles, las empinadas cuestas y la majestuosidad de la iglesia nos hacen pensar en un pasado floreciente.
El punto neurálgico del pueblo lo constituye la plaza de la Constitución, donde se encuentra la iglesia y el edificio antiguo del Ayuntamiento. Se ramifican por las faldas de la montaña las casi 50 calles de la localidad, dando la impresión de un pueblo apiñado y abigarrado.

Uleila del Campo, El, 95º de los 103 pueblos de Almeria.

 Uleila del Campo. Por orden alfabético el 95º de los 103 de la provincia de Almería.

https://botasybici.blogspot.com/p/reto-pueblos-de-almeria.html

En mi reto de hacer los 103 pueblos de Almería en bici, hoy Uleila del Campo.

Pueblo situado en las estribaciones de los Filabres, descendiendo hacia la depresión de Sorbas y cerca del Campo de Tabernas; ubicado sobre una pequeña elevación conforma un conjunto urbaní­stico redondeado, bien estructurado, en un paisaje no exento de atractivo en el que predominan los campos de vid, almendros y olivos.

Dentro de la población predomina la visión de la Iglesia de Santa Marí­a.

Historia

Villa situada en la parte meridional de la Sierra de los Filabres. Su proximidad al desierto de Tabernas ha hecho que algunos de sus parajes se hayan utilizado como escenarios naturales para el cine. Para unos, su nombre provine de un árabe de Granada, espí­a de los Reyes Católicos, otros opinan que viene de Leila, también nombre árabe, que podrí­a significar doncella del campo.

Parece ser que al inicio del periodo de Al-Andalus, bereberes del Sahara ocuparon estas tierras. La conquista cristiana tuvo lugar en el año 1488. Los Reyes Católicos la cedieron, junto a otros lugares, al Duque del Infantado. Tras la Guerra de las Alpujarras (1568-1570), los moriscos se vieron obligados a salir del Reino de Granada. La repoblación se llevó a cabo en el año 1586 con diez familias. La recuperación de población serí­a lenta a través de los siglos XVII y XVIII. A mediados del siglo XVIII ya contaba con 525 habitantes. También en este siglo, Uleila del Campo pertenecí­a al señorí­o del Marqués de Aguilafuente.

El siglo XIX se caracterizará por la obtención de la independencia jurí­dico-administrativa en el 1836, tras la abolición de los señorí­os.

Como en tantos otros municipios de Almerí­a, el siglo XX se caracteriza por la pérdida constante de población, hecho que tuvo su máxima expresión en los años sesenta. Hoy dí­a se recupera lentamente y su población se dedica al cultivo de la almendra y del olivo, principalmente. Pero el sector más rentable es la ganaderí­a por la producción de quesos.
 

El templo parroquial dedicado a Santa María construido a finales del s. XVIII (1772, por mandato del Conde de Aguilar), de estilos diversos, predominando el neorrománico y fachada estilo ecléctico, la única de la comarca con torre terminada en cúpula. Es un bonito contraste con las empinadas y estrechas calles que unen la popular y ambientada plaza Francisco Molina (llamada comunmente “La Placeta”) con la recoleta plaza de la constitución, en la cual se encuentra esta iglesia.

Ermita de la Virgen de la Cabeza (Cerro de Monteagud) Situada en la cumbre de Monteagud, punto de referencia en toda la comarca para la orientación geográfica y religiosa. Es el mejor mirador de la comarca, convirtiéndose en lugar privilegiado para excursionistas amantes de la naturaleza, el senderismo, para
peregrinos y curiosos.

Centro de interpretación “El trabajo tradicional”, es el medio para conservar, conocer, sensibilizar y divulgar el valor de los oficios populares más representativos del pueblo. Situado en una antigua casa rehabilitada, ubicada en el núcleo urbano del mismo.

Cueva de la Mora es un complejo habitado desde la prehistoria bajo el Cerro de Monteagud con restos de las civilizaciones que han pasado por la comarca a lo largo del tiempo. Lugar emblematico de las leyendas y tradiciones del lugar

Piedra de la Gitana, lugares que encuentras de camino al cerro de Monteagud, con historia relacionada a este mismo, origen de mitos y leyendas.

Mirador de la Umbría, situado en la parte más alta del pueblo, desde él se puede divisar un paisaje de gran belleza, sobre todo cuando los almendros están en flor.

Plaza Francisco Molina (La Placeta), lugar de reunión donde se celebran las fiestas populares y el mercadillo (todos los viernes).